1. Dadaab (Kenia)
Ubicado en Kenia, es el mayor campo de refugiados del mundo, con 245.126
personas, según el último recuento de Acnur, del pasado 1 de abril un gigantesco
complejo formado por tres campos (Hagadera, Dagahaley e Ifo), está integrado en
su mayoría por somalíes que comenzaron a llegar en 1991, cuando estalló
la guerra civil en este país africano.
el pasado febrero la intención del Gobierno de devolver a su país a los
260.000 somalíes que vivían entonces en Dadaab por considerar la medida “un
acto de persecución de un grupo”. No obstante, el Gobierno keniano anunció que
recurriría la decisión ante la necesidad de cerrar el campo para evitar que el
grupo terrorista somalí Al Shabab lo use para captar milicianos y para atentar
en suelo keniano.
2. Dollo Ado (Etiopía)
El segundo mayor campo de refugiados del mundo, con unas 212.023 personas
—según el recuento de Acnur del pasado 31 de mayo—, opera desde 2011. Es un
macrocomplejo integrado por cinco campamentos, que alberga en su mayoría a somalíes,
aunque desde hace tres años acoge también a refugiados que huyen de la
violencia en Sudán del Sur y en Eritrea.
En 2011, Acnur pidió ayuda internacional ante la llegada de miles de
somalíes que huían de la guerra y de las masacres terroristas. La tasa de
mortalidad infantil en uno de los complejos que lo integran llegó a alcanzar
niveles “alarmantes”, con una media de 10 niños muertos cada día. Acnur, en
colaboración con el Gobierno de Etiopía, puso en marcha un plan de emergencia
de salud pública, con programas de nutrición, saneamiento de aguas y
vacunaciones masivas.
3. Kakuma (Kenia)
1. Dadaab (Kenia)
Ubicado en Kenia, es el mayor campo de refugiados del mundo, con 245.126
personas, según el último recuento de Acnur, del pasado 1 de abril un gigantesco
complejo formado por tres campos (Hagadera, Dagahaley e Ifo), está integrado en
su mayoría por somalíes que comenzaron a llegar en 1991, cuando estalló
la guerra civil en este país africano.
el pasado febrero la intención del Gobierno de devolver a su país a los
260.000 somalíes que vivían entonces en Dadaab por considerar la medida “un
acto de persecución de un grupo”. No obstante, el Gobierno keniano anunció que
recurriría la decisión ante la necesidad de cerrar el campo para evitar que el
grupo terrorista somalí Al Shabab lo use para captar milicianos y para atentar
en suelo keniano.
2. Dollo Ado (Etiopía)
El segundo mayor campo de refugiados del mundo, con unas 212.023 personas
—según el recuento de Acnur del pasado 31 de mayo—, opera desde 2011. Es un
macrocomplejo integrado por cinco campamentos, que alberga en su mayoría a somalíes,
aunque desde hace tres años acoge también a refugiados que huyen de la
violencia en Sudán del Sur y en Eritrea.
En 2011, Acnur pidió ayuda internacional ante la llegada de miles de
somalíes que huían de la guerra y de las masacres terroristas. La tasa de
mortalidad infantil en uno de los complejos que lo integran llegó a alcanzar
niveles “alarmantes”, con una media de 10 niños muertos cada día. Acnur, en
colaboración con el Gobierno de Etiopía, puso en marcha un plan de emergencia
de salud pública, con programas de nutrición, saneamiento de aguas y
vacunaciones masivas.
3. Kakuma (Kenia)
Inmigrantes
somalíes esperan a registrarse en el centro de recepción del campo de
refugiados de Kakuma (Kenia). ÓSCAR GUTIÉRREZ
Fundado en 1992, Kakuma da refugio a unas 160.000 personas, de las que
aproximadamente 100.000 proceden de Sudán del Sur y unos 55.000 son somalíes.
El resto son de 20 países africanos. Según fuentes de Acnur, las condiciones de
Kakuma son especialmente difíciles ya que, al mismo tiempo que desciende el
apoyo de los donantes se incrementa el número de refugiados. “La desnutrición
es generalizada en todo el campamento, especialmente entre los más jóvenes”,
asegura Acnur. Sin embargo, los programas educativos han logrado que los
estudiantes de Kakuma generalmente superen los promedios nacionales de Kenia.
Fundado en 1992, Kakuma da refugio a unas 160.000 personas, de las que
aproximadamente 100.000 proceden de Sudán del Sur y unos 55.000 son somalíes.
El resto son de 20 países africanos. Según fuentes de Acnur, las condiciones de
Kakuma son especialmente difíciles ya que, al mismo tiempo que desciende el
apoyo de los donantes se incrementa el número de refugiados. “La desnutrición
es generalizada en todo el campamento, especialmente entre los más jóvenes”,
asegura Acnur. Sin embargo, los programas educativos han logrado que los
estudiantes de Kakuma generalmente superen los promedios nacionales de Kenia.
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