miércoles, 30 de enero de 2019

LA MALARIA COMO PRINCIPAL CAUSA DE MUERTES INFANTILES EN AFRICA



LA MALARIA COMO PRINCIPAL CAUSA DE MUERTES INFANTILES EN AFRICA

Cada dos minutos un niño muere de malaria en África, una enfermedad que es la causa de una de cada cuatro muertes en el sur del Sáhara y que es especialmente peligrosa para los más pequeños. Mañana lunes se celebra el día mundial de esta enfermedad.
La lucha contra la malaria ha registrado grandes avances en el resto del mundo, pero el continente africano sigue siendo el mayor foco con el 90% de los casi 440.000 casos de muerte por la enfermedad registrados en 2015, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
También el 88% de los 200 millones de nuevas infecciones registrados el año pasado en todo el mundo se ubicaron en ese continente.
Hay varios motivos que explican por qué la enfermedad se ceba tan duramente con ese continente. En África, la malaria es transmitida sobre todo por el parásito "Plasmodien falciparum", que causa la variante más peligrosa de la enfermedad infecciosa y que es además el parásito transmisor que más tiempo sobrevive de todos.
A ello se añade el clima tropical, las insuficientes condiciones sanitarias y una extendida pobreza.
Hay una conexión directa entre la malaria, la pobreza y a alimentación, que constituyen un auténtico círculo vicioso, asegura Marie-Reine Fabry, experta en malaria de la Agencia de la ONU para la Infancia, Unicef, en Senegal.
La malaria afecta sobre todo a las personas que viven en casas mal construidas, que ofrecen poca protección frente al mosquito Anopheles. Y si a ello se une un debilitado sistema inmunológico debido a una deficiente alimentación, las posibilidades de resistir a una infección se reducen.
La malaria crea a su vez más pobreza pues cuesta mucho dinero a las familias de los enfermos. El gasto en medicamentos y visitas al médico se suma a la caída de los ingresos para la familia. Muchas familias africanas gastan una tercera parte de su presupuesto en el tratamiento de la malaria, según datos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, en Estados Unidos.
 Resultado de imagen de la malaria en africa
La enfermedad también es muy costosa para los gobiernos, que gastan en prevención, medicamentos y campañas de reconocimiento mientras su desarrollo y crecimiento económico se ralentiza.
A ello se unen nuevos retos continuos en la lucha contra la malaria: la resistencia que desarrollan con rapidez los mosquitos a los insecticidas y causantes de la enfermedad a los medicamentos existentes son un gran problema, señala Tiaan de Jager, experto en malaria de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica.
Pero por malos que los datos puedan parecer, la evolución a largo plazo parece dar motivos para la esperanza, incluso en África: cada vez menos gente en todo el mundo enferma y muere por malaria y una gran parte de los países afectados pudo reducir al menos en la mitad el número de nuevos contagios entre 2000 y 2015, según la OMS.

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